Él nunca fue considerado un crack, pero su olfato para los goles y el extraordinario oportunismo hicieron de Nejedly el jugador más importante de la historia de las participaciones de Checoslovaquia en los Mundiales. Logró el título de goleo del Mundial de Italia 34 con cinco goles.
De estatura mediana, tenia una gran calidad técnica, refinamiento, conocimiento táctico del juego y mucha disposición física, cosa extraña en aquellos tiempos. Normalmente, los jugadores más habilidosos tenían éxito sin tener acondicionamiento físico adecuado.
Con un gol en contra de Rumania, uno en contra de Suecia y tres en contra de Alemania, Nejedly aseguró el puesto de campeón goleador del Mundial de 1934 y llevo a su país a la final. Bajo los ojos del dictador Benito Mussolini, los italianos ganaron el título en los tiempos extras.
Cuatro años después, en Francia, Nejedly volvería a defender a Checoslovaquia muy oportunamente. Anotó dos goles y dejó su nombre grabado en la historia de los Mundiales.