Silvio Marzolini fue, seguramente, el marcador de punta más fino y elegante
para jugar del fútbol argentino, algo que lo hizo integrar la selección
argentina rápidamente.
En sus 25 partidos con la celeste y blanca, Marzolini disputó los Mundiales
de 1962 y 1966. Fue en este último en el que la prensa internacional lo
eligió como "el mejor número 3 del mundo".
Iniciado profesionalmente en Ferro, fue adquirido por Boca Juniors en 1959,
club en el que ganó cinco campeonatos. A pesar de las constantes ofertas
que le llegaban de Europa, nunca aceptó ser transferido y culminó su
carrera en 1972 en el club de la ribera.