Una lesión en el ojo impidió a Tostão, a los 27 años, dar continuidad a su brillante carrera. El abrupto final convirtió al ex crack del Cruzeiro, Vasco y Scartch du Oro, en una persona amargada. Durante 21 años, se rehusó sistemáticamente a hablar de futbol (se dedicó a ser dentista). Sólo en 1994 Tostão rompió el silencio y empezó una carrera como comentarista deportivo, profesión que desempeña hasta hoy.
Como jugador, sobrevivió al fracaso brasileño del Mundial de Inglaterra 66, en el cual anotó un gol. En el mismo año, comandó al Cruzeiro en la conquista de la Taza Brasil con una victoria brillante sobre el Santos de Pelé (6 a 2).
Pero fue en 1969 cuando su drama empezó, al ser alcanzado por un tiro potente del zaguero del Corintians Ditão, que se estrelló en su ojo izquierdo. Tostão tuvo desprendimiento de retina y tuvo que ser intervenido quirúrgicamente. Para fortuna del futbol brasileño, se recuperó a tiempo para participar en el Mundial de México 70.
Al lado de estrellas como Pelé, Gérson y Rivelino, ayudó a Brasil a obtener el tricampeonato mostrando un futbol objetivo. Extremadamente solidario, Tostão fue el responsable por algunas de las jugadas más espectaculares de aquel mundial.